La educación con el “Big Brain” y la “Cultura General”

Muchas veces se hace uso de la expresión “Cultura General” para hacer referencia a los conocimientos que un ciudadano de a pie de un determinado entorno, debería conocer para cumplir con el estándar de conocimientos de su sociedad. Tradicionalmente, estos contenidos han sido marcados por los ministerios de educación de cada uno de los países y explicados en diferentes asignaturas, tales como Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Lengua o Matemáticas, por citar algunas de las más comunes en la etapa de educación obligatoria de España y muchos otros países.

La realidad es que el conocimiento que hoy se considera en la calle como “Cultura General” dista bastante de lo que se aprende en esa etapa educativa. Esta otra “Cultura General” que se usa en el mundo del desempeño personal en el mundo laboral y social tiene poco que ver con los conocimientos aprendidos en las asignaturas estudiadas en la época de educación obligatoria.

No es raro escuchar a personas de importancia que confiesan sin pudor no ser capaces de hacer una raíz cuadrada, no saber nada de las guerras Carlistas, o no saber si se dice a “motu propio” o “motu proprio”. Sin embargo, puedes ser apedreado en la calle si no has visto Juego de Tronos o Mr. Robot. Te pueden considerar un bicho raro, o dejarte fuera de todas las conversaciones. A nadie le importa ya si has disfrutado o no del realismo mágico de Gabriel García Márquez o te has leído o no las aventuras y desventuras del ingenioso hidalgo Alonso Quijano.

La “Cultura General” y la percepción de lo que debe abarcar puede ser muy distinto en países, regiones, ciudades e incluso barrios. Yo no aprendí la lista de los Reyes Godos porque no se había considerado como parte de los conocimientos básicos en época, ni tampoco dónde se ubica Sacramento, Arkansas o Minesota en el mapa, pues no era de importancia.

Pero los tiempos cambian y tenemos que educarnos de forma distinta.

Usar la “Cultura General” como una forma de definir los conocimientos que un niño debe adquirir en su época de educación obligatoria en un país moderno del siglo XXI me parece un mal eje. Por supuesto, hay que enseñarle a usar las tecnologías que el ser humano ha desarrollado para aprender, como forma fundamental de su aprendizaje. Es decir, aprender a aprender.

Las tecnologías del aprendizaje

Al principio el ser humano aprendió solo por experiencia personal mediante el uso de sus sentidos y debe seguir siendo así. El aprendizaje en la edad temprana debe ser muy experiencial, muy cercano a los sentidos que hemos ido desarrollado durante mucho tiempo. Sentidos que nos han ayudado a descubrir emociones. Un abrazo de papá calentito que hace que el niño se sienta feliz porque huele la colonia, siente la respiración, oye la voz y ve la sonrisa de su padre.

Experimentar con los colores, pintar con las manos, comerse una escultura de chocolate o correr por un parque de otoño con las hojas caídas debe ser algo fundamental. Aprender con el juego y la experimentación personal es lo primero que debe ser obligatorio. Oír una canción y ver cómo transmite emociones, como nos hace saltar o nos pone tristes, hacer un dibujo o ver un cuadro y entender qué nos está contando el autor. El arte por la piel… Sentir y aprender.

Después el ser humano fue capaz de desarrollar una tecnología mágica que le permitía aprender y descubrir cosas que no habían sido experimentadas por él, sino experimentadas por otros. El habla. La comunicación verbal de gente próxima a un niño capaz de compartir su experiencia. Capaz de ayudar a descubrir el mundo por medio de otros que les transmiten sus vivencias y conocimientos hablando y escuchando. El arte de hablar y escuchar debe ser explotado en la época de aprendizaje. Aprender a usar esta tecnología mágica que transmite no solo conocimientos, sino también emociones y sentimientos. Una historia capaz de conmoverte, o un sonido capaz de asustar al más fornido. Palabras que hacen daño, palabras que pueden ser más fuertes que la espada o que pueden sacar las lágrimas del receptor.

La siguiente tecnología que el ser humano desarrollo para aprender fue la lectura y la escritura. Alta tecnología que permite a un ser humano recibir conocimiento o experiencias de personas con las que nunca ha tenido contacto y que incluso viven lejos o en otros tiempos pasados. Esta tecnología permite, además, construir sistemas de almacenamiento de larga duración llamados libros. Sistemas que permiten construir conocimiento sobre el conocimiento ya descubierto.

Si cada diez años se hubiera borrado todo el conocimiento plasmado en los libros, jamás hubiéramos podido llegar a donde hemos llegado. Seguiríamos intentando descubrir cómo calcular el área de una circunferencia o el volumen de una figura cónica. Pero gracias a los libros, hemos podido ir a descubrir que la forma de calcular el área de un objeto se puede hacer mediante el cálculo de funciones de integración por partes o mediante la descomposición en triángulos si es una figura de lados rectos. Enseñanzas venidas de tiempos pasados.

Gracias a los libros, hemos podido aprender de muchas más fuentes, y aprender a usar los libros ha sido, y debe ser, parte de la educación obligatoria y la “Cultura General” que deben obtener en esa época de aprendizaje los jóvenes.

Los libros se hicieron más importantes y se animaron. Llegó el cine, los documentales y el arte de la imagen en movimiento. Historias contadas por medio de los contenidos audiovisuales que hacen del libro algo mucho más íntimo, mientras que con contenidos audiovisuales se pueden compartir en grupo para poder debatir y experimentar de forma conjunta.

El Big Brain

Y todo ello, se funde con la llegada de Internet. Contenidos por todo el mundo. Google, blogs, periódicos online, Wikipedia, Wolfram Alpha, Youtube, GitHub, Facebook, correo electrónico, chats, Twitter, Snapchat, etc… Formas de acceder a contenido desestructurado y estructurado. Ya no hay que limitarse al número de libros que se producen en las editoriales, o al número de personas que están cerca de ti que te pueden contar cosas. Gracias a Internet se puede acceder a conocimiento compartido persona a persona por medio de un chat privado. Se puede aprender “Cultura General” en Wikipedia o elegir qué profesor quieres que te cuente el teorema de Ruffini para hallar las raíces de un polinomio por Youtube.

Fuente: elladodelmal.com

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