Categorías
Noticias jurídicas y seguridad informática

Valor probatorio a las conversaciones de WhatsApp!!

Desde su lanzamiento en 2009, el servicio de mensajería WhatsApp se ha convertido en una aplicación indispensable en los iPhones y Smarthphones de los usuarios. A nadie le sorprende encontrarse a personas caminando por la calle con la mirada en el móvil, o ver a un grupo de amigos cenando o pasando el tiempo juntos y al mismo tiempo conversando a través de esta aplicación. El mismo nombre llamó la atención cuando se lanzó, se trata de un juego palabras fonético en inglés, ya que suena parecido a la expresión what´s up?, que significa ¿qué pasa? o ¿cómo te va?

Tanto ha sido su éxito, que incluso todo tipo de profesionales lo usan en el ejercicio de la profesión, muchos abogados piden documentación a sus compañeros de despacho o conciertan citas con otros abogados mediante WhatsApp.Debido precisamente a que su uso se ha generalizado entre los usuarios, su impacto también se ha hecho notar en la jurisprudencia, y en especial en el ámbito penal, más que en el civil o laboral. Esto nos lleva a formularnos la siguiente pregunta.

¿Que valor probatorio se le da a una conversación por WhatsApp en la jurisdicción penal?

El derecho a la presunción inocencia consagrado en el art. 24.2 de la Constitución española implica que para dictar sentencia condenatoria contra un acusado, es necesario que la sentencia se fundamente en pruebas de cargo que enerven la presunción de inocencia. La Ley de Enjuiciamiento Criminal establece como los jueces y magistrados deben valorar muchas de las pruebas que se practican en el acto del juicio oral, esto es lo que se conoce como prueba tasada. No obstante, también permite que otras pruebas puedan ser libremente valoradas por el juez, aunque no arbitrariamente, tal valoración debe ser lógica, racional y coherente con la prueba practicada, cuyo razonamiento debe ser expresado en la sentencia.

Obtener una condena por amenazas o acoso implica que se pruebe que el acusado ha realizado una serie de manifestaciones contrarias a la ley, el día en que se produjeron, y el daño psicológico en el perjudicado.

Una conversación de WhatsApp entre agresor y víctima de un delito de amenazas, acoso (laboral, sexual, escolar) o en el ámbito de la violencia de género, prueba el momento en que se mantuvo comunicación y el contenido del mismo, no obstante, por si sola no constituye prueba de cargo suficiente que acredite la responsabilidad penal del acusado y vincularlo con la comisión del delito.

En la jurisprudencia observamos como, tras practicarse la prueba en juicio oral, valorarse conjuntamente con los hechos y el resto de pruebas, en un procedimiento regido por los principios de inmediación, publicidad, oralidad e igualdad de armas, en apelación se recurre la sentencia en base a la acreditación de la titularidad de la cuenta o del número de teléfono, y alegando que como toda aplicación, WhatsApp es susceptible de manipulación.

En la Sentencia 180/2011 de la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria, el recurrente considera que se ha vulnerado la presunción de inocencia visto que no se acreditó la titularidad de la cuenta, del perfil de la aplicación, ni del teléfono asociado a la cuenta de WhatsApp desde el que se enviaron los mensajes que fueron denunciados. La validez que el juzgador dio a los mensajes enviados por WhatsApp viene dada porque fue puesta en relación con el resto de pruebas: declaración del acusado y de testigos. Esta sentencia desestima el recurso de apelación ya que el juez en segunda instancia carece del privilegio de haber participado directamente en la práctica de la prueba, al no haber estado presente durante el interrogatorio del acusado y de los testigos, por lo que no puede entrar a valorar la forma en que éstas personas se expresaron. Lo contrario supondría una vulneración del principio de inmediación.

No obstante, en otras sentencias vemos como los tribunales, aunque no se acredite la titularidad de la cuenta o del teléfono, justifican la valoración hecha en base al contenido de la conversación, la información que revelan y el modo de expresarse, datos que sólo podrían conocer tanto la víctima como el agresor. Todo esto siempre en relación a las demás pruebas y a los hechos.

En el ámbito de la violencia doméstica y de género, abundan las sentencias condenatorias por quebrantamiento de condena, un buen ejemplo es la Sentencia 135/2014 de la Audiencia Provincial de Pontevedra. Queda probado que el acusado incumplió la prohibición de comunicación con su ex pareja al remitir numerosos mensajes diarios empleando la aplicación de WhatsApp, usando expresiones como “prefiero entrar en la cárcel que renunciar a ti” o “quiero estar contigo me cueste lo que me cueste“.

Con respecto a la manipulación de la aplicación, es interesante la Sentencia 71/2013 de la Audiencia Provincial de Zaragoza, en efecto, se admite que los mensajes de WhatsApp pueden ser manipulados, pero ello tiene que hacerlo una persona con altos conocimientos informáticos.

¿Cómo se usa el WhatsApp como prueba en otros órdenes jurisdiccionales?

No son tan abundantes las resoluciones judiciales en los ordenes jurisdiccionales civil y social como en el penal. En cualquier caso, en ambos una conversación mantenida entre las partes usando este servicio de mensajería se aporta como prueba documental, bien mediante transcripción del contenido a través de un acta notarial, o bien a través del reconocimiento judicial como permiten los arts. 382 y ss LEC, y 90 LJRS. Estos dos últimos artículos permiten a las partes proponer como medios de pruebas procedimientos de reproducción de palabra, imagen y sonido o de archivo y reproducción de datos, que deberán ser aportados por medio de soporte adecuado, o poniendo a disposición del tribunal los medios para su reproducción. A través del reconocimiento judicial el juzgador realiza un examen y apreciación directa del medio de prueba aportado, debiendo valorarla según las reglas de la sana crítica.

La Sentencia 1653/2014, sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma del País Vasco, es un magnífico ejemplo de esto. El trabajador demandante pretende obtener una resolución por despido improcedente, como medio de prueba aporta la testifical y propone el reconocimiento judicial entregando al juzgador su teléfono móvil para que examinase los mensajes enviados y reenviados mediante WhatsApp, con el fin de acreditar la relación laboral existente entre el empresario demandado y el trabajador demandante.

En el orden civil, WhatsApp tiene la consideración de un medio de comunicación escrito que permite dejar constancia del día y hora en que se envió el mensaje, resultando aplicable la jurisprudencia sobre los mensajes de correo electrónico o mensajes telefónicos como SMS. La mayoría de las resoluciones judiciales están relacionadas con el derecho de familia, vemos ejemplos en convenios reguladores y en demandas de divorcio, en las que WhatsApp se admite como medio de comunicación entre los ex cónyuges, y entre éstos y los hijos. La sentencia 131/2014 de la Audiencia Provincial de Alicante desestima un recurso de apelación contra las medidas definitivas adoptadas en 2013, en la que se establece un régimen de convivencia compartida, los progenitores deberán facilitar y permitir la comunicación de los menores con el otro progenitor, sus abuelos y parientes vía telefónica, por Internet, SMS o cualquier otro sistema, entre los que se destaca Facebook, Twitter, WhatsApp o Messenger.

Por NOTICIAS JURÍDICAS Y SEGURIDAD INFORMÁTICA

1.- PERITO JUDICIAL INFORMÁTICO FORENSE.
------------
2.- EXPERTO EN CIBERSEGURIDAD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s