La constante lucha para acabar con la publicidad ilícita

Cada año aparecen publicidades que no se ajustan a la ley. Autocontrol, el organismo que supervisa estos contenidos, revisa de media unos 20.000 anuncios para acabar con cualquier tipo de irregularidad.

La constante lucha para acabar con la publicidad ilícita

El sector de la publicidad ha protagonizado muchas polémicas legales. En España, la norma que marca los límites de los anuncios es la Ley General de Publicidad (34/1988, de 11 de noviembre).

Junto a esta legislación, y desde 1995, la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial (Autocontrol) lucha porque existan unas garantías de confianza y credibilidad en la publicidad. Aún así, son muchos los casos polémicos que estallan cada año.

En 2013, Autocontrol revisó 22.498 campañas publicitarias y resolvió de manera extrajudicial 240 casos. Entre los asuntos más sonados, cabe destacar los que tuvieron como protagonistas las campañas de Desigual, Bezoya y la Compañía Española Industrial Química de Productos Agrícolas y Domésticos.

En el caso de la empresa textil, su última campaña #tudecides levantó ampollas en Internet y, rápidamente, se generó una petición, a través de la Red, para que Desigual retirara su publicidad en la que se veía a una joven agujerear varios preservativos. Autocontrol aportó una opinión negativa hacia esta publicidad, aunque su resolución se quedó en eso, en una opinión, ya que el anunciante no es miembro de la asociación y no está obligado por este texto.

Pero esta no es la primera vez que Desigual se encuentra en el punto de mira de Autocontrol. Este organismo también intervino en la campaña Hazlo por la mañana, y tras la queja de un particular que consideraba que las imágenes de un catálogo de la marca vejaban a la mujer. Autocontrol, una vez más en una resolución no vinculante, alegó que el anuncio vulneraba uno de los principios básicos del Código de Conducta Publicitaria, además del artículo 3 de la Ley General de Publicidad, por discriminatorio.

DenigranteEn el caso de Bezoya, Autocontrol exigió a la empresa, a finales de 2013, que retirara sus anuncios y demás piezas publicitarias de agua mineral, por considerarlas engañosas para el consumidor. El origen de la controversia es que Bezoya explicaba que su agua tenía una escasa mineralización y convertía este hecho en un atributo de bienestar y mejora metabólica de sus consumidores, poniendo en duda la calidad de otras aguas minerales.

Para Autocontrol, esta campaña resultó ser una publicad comparativa denigrante, lo que está expresamente prohibido. Además, el organismo explicó en su resolución que “no se puede probar que estos niveles de mineralización supongan un beneficio mayor o menor para la salud”.

Otro caso polémico fue el de la Compañía Española Industrial Química de Productos Agrícolas y Domésticos. En este asunto, Autocontrol solicitó a la empresa que retirase su anuncio en el que aparecía una mujer junto a un texto que clamaba: “¡Agricultor! Si quieres algo mejor que un polvo…, pide un Disperss”.

El organismo de autoregulación estableció que la publicidad infringía el Código de Conducta Publicitaria, porque se utilizaba “la imagen de una mujer como mero objeto, desvinculado del producto que se pretende promocionar”. Autocontrol añadía que el anuncio “presenta a las mujeres de forma discriminatoria, lo que significa la vulneración de la norma”.

Éstos han sido los casos más polémicos de los últimos meses, pero el año pasado, Autocontrol recibió más de 22.000 consultas, de las cuales 2.351 estuvieron relacionadas con aspectos legales de la publicidad. Por sectores, las peticiones sobre publicidad financiera fueron las que más se visionaron, con un total de 10.859 campañas revisadas antes de su emisión. La publicidad dirigida al público infantil ocupó el segundo puesto, con 2.932 anuncios.

Un sistema que no convence a todosEl organismo español que vela por que la publicidad cumpla con la normativa vigente y con los códigos de conducta del sector no convence a todo el mundo.

Una investigación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid ha planteado que Autocontrol podría ser deficitario en eficiencia, independencia y cobertura.

Una de las conclusiones más destacadas de la investigación de Clara Muela y Salvador Perelló es que el servicio de consulta previa proporcionado por Autocontrol sería poco eficaz. Ambos investigadores plantean que esta herramienta comete importantes fallos, puesto que algunos casos que fueron revisados antes de su emisión y recibieron el visto bueno terminaron por ser sancionados por no ajustarse a la ley.

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