¿De dónde procede la expresión “leyes draconianas”?

La democracia fue un invento griego; sin embargo, el camino hacia ella estuvo plagado de obstáculos. Básicamente consistió en el proceso de arrancar privilegios a la aristocracia y dárselos al pueblo.

Para ello, uno de los primeros pasos fue escribir y publicar las leyes.

Aquí tuvo una especial importancia la figura de Dracón, a quien muchos consideran como el primer legislador de Grecia porque a él se le atribuye la primera codificación de las leyes de la ciudad. Hasta su tiempo se transmitían de forma oral.

La mayoría de nosotros nos acordamos de su nombre cuando empleamos las expresiones “draconianas” o “leyes draconianas” para describir medidas o decisiones implacables.

Se sabe muy poco de su figura.

Sólo que fue un legislador ateniense que vivió a finales del siglo VII antes de Cristo, al que la aristocracia y la nobleza griega encomendaron la redacción del primer código criminal.

En él se recogían unas leyes tan duras, que parecían estar escritas con sangre.

Aunque, para ser sinceros, él no las inventó, pues eran costumbres que aplicaban los griegos desde hacía muchos años.

Pero el hecho de que las leyes estuvieran recogidas en un código escrito sustraía a las grandes familias, y en general a los nobles, el privilegio de interpretar a su antojo las leyes no escritas.

Las leyes de Dracón estaban grabadas en unas tablas de piedra y expuestas en el ágora,en la plaza pública, para que el pueblo las conociera.

Existe la leyenda de que Dracón era un hombre de siniestro talante que un día subió a la tribuna ante la que solía reunirse el pueblo, y les dijo:

-Amigos míos: todos conocéis mi solar y la higuera que en él crece. Pues bien: os anuncio que voy a edificar allí. De modo que si alguno piensa ahorcarse en la higuera, apresúrese a hacerlo antes de que la mande arrancar.

Y es que así era su carácter, no se podía esperar otra cosa de un hombre que justificaba la pena de muerte para cualquier delito por pequeño que fuera.

Por eso, desde entonces en el ámbito judicial, se emplea el término “draconiano” para definir todas aquellas sentencias, disposiciones o decretos que son especialmente crueles o severas y que traspasan los límites de la justicia.

en la plaza pública, para que el pueblo las conociera.

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Publicar en Internet una fotografía cuyo libre acceso ya había sido autorizado por su autor requiere de una nueva autorización

En la sentencia sobre el asunto C-161/17, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea responde al Tribunal Supremo de lo Civil y Penal de Alemania en relación a si el concepto de «comunicación al público» comprende la publicación en un sitio de Internet de una fotografía que ha sido publicada previamente en otro sitio de Internet sin restricciones que impidan su descarga y con la autorización del titular de los derechos de autor.

Se trata del caso relativo al Sr. Dirk Renckhoff, fotógrafo que autorizó a los operadores de una página de Internet dedicada a los viajes a publicar en su página una de sus fotos. Una alumna de un centro de enseñanza secundaria del Land de Renania del Norte-Westfalia, en Alemania (la Gesamtschule de Waltrop), descargó dicha foto a partir de ese sitio (en el que podía accederse a ella libremente) con el fin de ilustrar un trabajo escolar. Este trabajo se publicó posteriormente en el sitio de Internet de la escuela.

El Sr. Renkhoff presentó ante los tribunales alemanes una demanda contra el Land de Renania del Norte-Westfalia, con el objeto de que se prohibiera a dicho Land reproducir su foto. También reclamaba la cantidad de 400 euros en concepto de indemnización por daños y perjuicios. A este respecto, el Sr. Renckhoff alega que únicamente había dado un derecho de utilización a los operadores del sitio de Internet de viajes, y afirma que la publicación de la fotografía en el sitio de Internet de la escuela vulnera sus derechos de autor.

En este contexto, el Bundesgerichtshof (Tribunal Supremo de lo Civil y Penal, Alemania) solicitó al Tribunal de Justicia que interpretase la Directiva sobre los derechos de autor, según la cual el autor de una obra tiene, en principio, el derecho exclusivo a autorizar o prohibir la comunicación al público de dicha obra.

El Bundesgerichtshof preguntó si el concepto de «comunicación al público» comprende la publicación en un sitio de Internet de una fotografía que ha sido publicada previamente en otro sitio de Internet sin restricciones que impidan su descarga y con la autorización del titular de los derechos de autor.

Para empezar, el Tribunal de Justicia recuerda que una fotografía puede ser protegida por derechos de autor siempre que sea una creación intelectual del autor que refleje su personalidad y que se manifieste por las decisiones libres y creativas del mismo al tomarla, extremos que corresponde comprobar al órgano jurisdiccional nacional.

Seguidamente el Tribunal de Justicia señala que, sin perjuicio de las excepciones y limitaciones previstas exhaustivamente en la Directiva, debe considerarse que toda utilización de una obra por parte de un tercero sin el consentimiento previo del autor vulnera los derechos de éste. En efecto, el objetivo de la Directiva es alcanzar un elevado nivel de protección en favor de los autores, que les permita recibir una compensación adecuada por la utilización de sus obras, en particular con motivo de su comunicación al público.

En este caso concreto, la publicación, en un sitio de Internet, de una fotografía previamente publicada en otro sitio de Internet –tras haber sido copiada, entre esas dos publicaciones, en un servidor privado– debe calificarse de «puesta a disposición» y, por consiguiente, de «acto de comunicación». En efecto, esa publicación ofrece a los visitantes del sitio de Internet en el que se ha llevado a cabo (en este caso, el sitio de Internet de la escuela) la posibilidad de tener acceso a esta fotografía en dicho sitio de Internet.

Foreshadow: así son las 3 nuevas vulnerabilidades, basadas en Spectre, que afectan a los procesadores Intel

Foreshadow vulnerabilidad Intel

Meltdown, Spectre y todas sus variantes sin duda llevan causando quebraderos de cabeza a Intel desde principios de año, cuando estos fallos se dieron a conocer por primera vez, siendo la última variante conocida NetSpectre, la variante de Spectre que se puede explotar a través de Internet. Está claro que estos fallos de seguridad van a seguir atormentando al conocido fabricante de procesadores, y una muestra de ello son las nuevas vulnerabilidades que, de nuevo, vuelven a afectar a sus procesadores: Foreshadow.

Foreshadow es un conjunto de 3 nuevas vulnerabilidades basadas en la ejecución especulativa (Spectre) utilizada para mejorar el rendimiento de los procesadores modernos que acaban de ser descubiertas en los procesadores de Intel. Estas vulnerabilidades tienen como objetivo extraer información de la caché L1 de los procesadores, la memoria más rápida y cercana a los cores que comparte información entre todos ellos.

Estas nuevas vulnerabilidades se dividen en 3 vectores de ataque:

  • Foreshadow: el fallo de seguridad original, registrado como CVE-2018-3615, diseñado para extraer datos de la memoria L1 como tal.
  • Foreshadow-NG: dos variantes del fallo anterior original diseñadas para leer otro tipo de datos de la memoria L1, como información sobre System Management Mode (CVE-2018-3620) o sobre el Virtual Machine Monitor (CVE-2018-3646).

A diferencia de Spectre y otras de sus variantes, este fallo de seguridad solo afecta a procesadores Intel, quedando esta vez los procesadores AMD fuera de peligro.

Estos nuevos fallos de seguridad afectan a muchos de los procesadores afectados por Spectre (aunque no a todos). A grandes rasgos, los procesadores afectados son los procesadores Intel Core de segunda a octava generación, los procesadores i3, i5, i7 y Core M de 45 nm y 32 nm, así como a una gran cantidad de procesadores de la gama Xeon. Si nuestro procesador está fuera de este rango de procesadores, entonces no debemos preocuparnos por Foreshadow; de lo contrario, os recomendamos continuar leyendo para protegernos de ellos.

Cómo protegernos de las vulnerabilidades Foreshadow de los procesadores Intel

Uno de los principales problemas de las vulnerabilidades Meltdown y Spectre es que solucionarlas implica una pérdida de rendimiento en los ordenadores. Por suerte, corregir las vulnerabilidades de Foreshadow, esta vez, no va a implicar ninguna pérdida de rendimiento en los procesadores afectados.

Intel ya ha lanzado una serie de parches para corregir este fallo de seguridad en sus procesadores, parches que ya están siendo distribuidos por Microsoft para proteger a los usuarios de Windows, igual que también se encuentran ya en los últimos parches del Kernel Linux y en numerosas plataformas de computación en la nube, como AWS, Google Cloud y Azure.

En la página web de Intel también podemos ver más información sobre estos nuevos fallos de seguridad, así como la recomendación de instalar, cuanto antes, los parches de seguridad.

En resumen, si instalamos los últimos parches de seguridad de Microsoft, lanzados el pasado martes, o la última versión, con los últimos parches, del Kernel Linux, nuestro sistema estará correctamente protegido frente a Foreshadow, esta nueva vulnerabilidad basada en el Spectre y que, probablemente, no será la última.

¿Qué es y en qué consiste el derecho a la última palabra?

Póngase en pie el acusado. ¿Tiene algo que añadir a lo dicho en esta sala?» Con esta invitación del juez al imputado terminan en España todos los juicios penales. El acusado puede hablar o no. Pero ningún tribunal puede quitarle esa prerrogativa. Sólo después de que el acusado se pronuncie el juez cerrará el juicio con la frase: «Visto para sentencia».

Así, en la última fase del juicio, terminado ya el turno de palabra de la acusación y la defensa, el juez debe preguntar al acusado o acusados si tienen algo que manifestar al tribunal, tal y como recoge el artículo 739 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Y es que el «derecho a la última palabra» es una garantía del derecho de defensa, que no puede confundirse con el interrogatorio, que se realiza al principio del juicio.

A través del citado derecho, el acusado tiene la oportunidad de contradecir o someter a contraste todo el proceso probatorio, añadiendo aquello que estime oportuno para su mejor defensa. Incluso a mentir, porque las leyes españolas no obligan al acusado a jurar o prometer decir la verdad.

Este trámite, aunque irrelevante en muchas ocasiones, porque lo más frecuente es que los acusados digan que no tienen nada que decir, no puede nunca ser omitido porque, si no se concede al acusado este derecho, el juicio es nulo.

Por eso, algunos abogados recomiendan a sus defendidos no declarar para no autoinculparse.

Así tenemos el famoso caso del asesino del rol, quien tras negarse a declarar durante todo el proceso, al final, decidió hacer uso del derecho a la última palabra y ese fue su error.

Sin ningún signo de arrepentimiento, se levanto de silla de acusado y aseguró ante el tribunal que puesto que los forenses sostenían que la persona que portaba el cuchillo grande era la responsable del 90 por ciento de las 17 puñaladas mortales, mientras la que portaba el arma corta sólo lo era del 10 por ciento.

Quería decir que yo llevaba el cuchillo pequeño. Es decir, que quería decir que tenía menos ansias de matar.

Así, el asesino del rol, desmontó toda la defensa de su abogado de un plumazo y fue condenado a 42 años y 2 meses de prisión por asesinato con alevosía, conspiración para asesinato y robo con intimidación.

Y es que a veces, es mejor tener la boca cerrada.

Por eso debe tener la oportunidad de ser el último en intervenir en el proceso.

¿Sabías que la frase “vete a hacer puñetas” tiene un origen carcelero y judicial?

Vete a hacer puñetas. Seguro que conocen muy bien esta frase, y es posible que la hayan utilizado alguna vez en un momento de encendida discusión con otra persona, como forma de poner punto final a la disputa. Ya saben lo que son las puñetas, también conocidas como vuelillos.

Se trata de los encajes que magistrados, fiscales, secretarios judiciales, decanos de colegios profesionales relacionados con el derecho y doctores de universidad llevan como bocamanga sobre la toga. Se trata de una distinción que indica la categoría de los que lo llevan.

Lo que seguro que no saben es que la expresión “Vete a hacer puñetas” nació a principios del siglo XIX en Madrid y significa —literalmente— “Vete a la cárcel”.

O para ser más precisos, “mujer, vete a la cárcel”. Porque ese era el trabajo habitual que hacían las presas que cumplían condena en la Cárcel de Casa Galera, la Prisión Provincial de la capital de España, que estaba situada en la céntrica calle de Quiñones, en el barrio de San Bernardo.

Haber hecho puñetas o haber sido llevada a la calle de Quiñones significaban la misma cosa: haber estado en la cárcel. Hasta en la popular Zarzuela de “Agua, azucarillos y aguardiente” quedo reflejado este hecho:

“No te pongas tantos moños, que a pesar de tu honradez, a la calle de Quiñones te han ‘llevao’ más de una vez”.

Las puñetas -o vuelillos- las elaboraban las presas

Las puñetas, y todos los trabajos de encaje que se hacían en la prisión de la Galera, eran de ganchillo de gran calidad, y su elaboración suponía un trabajo complicado, monótono y fatigoso para las condenadas.

Así lo contaban las mujeres que habían pasado por la institución penitenciaria.

Allí además eran instruidas en el conocimiento de la escritura y la lectura y aprendían las cuatro reglas. Dos terceras partes de lo que se pagaba en la calle por los trabajos que hacían mientras penaban se les entregaba cuando habían pagado su deuda con la sociedad, para que comenzaran una nueva vida.

El tercio restante se lo quedaba la institución.

Muchas de las puñetas que llevaban los jueces cosidas sobre las bocamangas de sus togas habían sido tejidas por las propias presas. Algún caso se dio en que las reincidentes reconocieron el producto de su trabajo en aquellos que las juzgaban.

La función primigenia de las puñetas, desde principios del siglo XIV, que es de donde data su aparición, era la de evitar el desgaste de la bocamanga. Después, para darle un sentido mayor, se convirtió en un signo de categoría profesional.

Hoy en día distingue a los jueces, que son el primer escalón de la judicatura, de los magistrados, que es el escalón inmediatamente superior.

La cárcel de mujeres de la Galera de Madrid fue clausurada, por vieja y obsoleta, a principios de los anos 30, con motivo de la reforma penitenciara impulsada por Victoria Kent.

“No te pongas tantos moños, que a pesar de tu honradez, a la calle de Quiñones te han ‘llevao’ más de una vez”.

Las puñetas -o vuelillos- las elaboraban las presas

Las puñetas, y todos los trabajos de encaje que se hacían en la prisión de la Galera, eran de ganchillo de gran calidad, y su elaboración suponía un trabajo complicado, monótono y fatigoso para las condenadas.

Así lo contaban las mujeres que habían pasado por la institución penitenciaria.

Allí además eran instruidas en el conocimiento de la escritura y la lectura y aprendían las cuatro reglas. Dos terceras partes de lo que se pagaba en la calle por los trabajos que hacían mientras penaban se les entregaba cuando habían pagado su deuda con la sociedad, para que comenzaran

“No te pongas tantos moños, que a pesar de tu honradez, a la calle de Quiñones te han ‘llevao’ más de una vez”.

Las puñetas -o vuelillos- las elaboraban las presas

Las puñetas, y todos los trabajos de encaje que se hacían en la prisión de la Galera, eran de ganchillo de gran calidad, y su elaboración suponía un trabajo complicado, monótono y fatigoso para las condenadas.

Así lo contaban las mujeres que habían pasado por la institución penitenciaria.

Allí además eran instruidas en el conocimiento de la escritura y la lectura y aprendían las cuatro reglas. Dos terceras partes de lo que se pagaba en la calle por los trabajos que hacían mientras penaban se les entregaba cuando habían pagado su deuda con la sociedad, para que comenzaran

“No te pongas tantos moños, que a pesar de tu honradez, a la calle de Quiñones te han ‘llevao’ más de una vez”.

Las puñetas -o vuelillos- las elaboraban las presas

Las puñetas, y todos los trabajos de encaje que se hacían en la prisión de la Galera, eran de ganchillo de gran calidad, y su elaboración suponía un trabajo complicado, monótono y fatigoso para las condenadas.

Así lo contaban las mujeres que habían pasado por la institución penitenciaria.

Allí además eran instruidas en el conocimiento de la escritura y la lectura y aprendían las cuatro reglas. Dos terceras partes de lo que se pagaba en la calle por los trabajos que hacían mientras penaban se les entregaba cuando habían pagado su deuda con la sociedad, para que comenzaran

¿Qué tareas están designadas para el delegado de protección de datos?

La figura del delegado para la Protección de Datos (DPD), es una de las muchas novedades que trae consigo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). La relevancia de este viene determinada por las labores que el mismo tiene encomendadas, de forma genérica viene a convertirse en el garante del cumplimiento del RGPD y de la protección de los datos de carácter personal dentro de las organizaciones que cuenten con él.

Tal y como expone el grupo de trabajo del artículo 29, el DPD juega un papel esencial en la cultura de la protección de datos dentro de la organización y ayuda a implementar los elementos esenciales del RGPD tales como : i) principios de la protección de datos; ii) los derechos de los propietarios de los datos; iii) la protección de datos desde el diseño; iv) registro de las actividades de tratamiento; v) seguridad en el tratamiento;  vi) notificación y comunicación de las brechas de seguridad.

“En el desarrollo de su actividad, el DPD debe prestar especial atención al tratamiento de datos que conlleve un alto riego teniendo en cuenta la naturaleza, la finalidad el contexto y el propósito de dicho procesamiento”, afirma Lucía Caro experta en derecho de nuevas tecnologías de Gaona Abogados BMyV y coordinadora del TIC´S DESK de BMyV Alianza.

Las funciones mínimas asignada por el RGPD al DPD son:

  • Controlar el cumplimiento del RGPD. El DPD debe ayudar al responsable del tratamiento en la monitorización del cumplimiento con esta regulación.
  • El DPD deberá recopilar información para identificar las actividades de procesamiento y analizar y chequear el cumplimiento de las actividades de procesamiento con el Reglamento y la normativa.
  • Informar, asesorar y elaborar recomendaciones para el responsable, en materia de protección de datos.
  • El DPD deberá en todo momento cooperar con la autoridad de control cuando sea necesario o requerido.
  • El DPD debe ayudar al responsable en la realización de la evaluación de impacto y supervisar su aplicación.
  • El DPD debe mantener una relación de las actividades de tratamiento que se llevan a cabo bajo su responsabilidad y bajo la actividad desarrollada por el responsable.
  • El DPD deberá controlar el adecuado cumplimiento de las políticas del responsable o del encargado del tratamiento en materia de protección de datos personales, incluida la asignación de responsabilidades realizado al personal de la organización.
  • El DPD controlará que el nivel de concienciación y formación del personal que participa en las operaciones de tratamiento es el adecuado.
  • Controlar la efectiva realización de las auditorías correspondientes
  • Actuar como punto de contacto de la autoridad de control para cuestiones relativas al tratamiento.

Además, estas funciones se podrán ver aumentadas dependiendo de la organización y del responsable o encargado del tratamiento.

No obstante, aunque el DPD es la figura encargada de realizar el seguimiento del cumplimiento de la normativa, no debemos olvidar, que el responsable de este cumplimiento y por tanto quien responde en caso de incumplimiento será el responsable o el encargado del tratamiento.

Las cosas claras sobre la Orden Europea de Detención y Entrega

El reconocimiento mutuo en la Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) no implica una adhesión inquebrantable a los pedimentos de otro país, con voluntaria ceguera respecto de los problemas jurídicos que pudieran plantearse.

De una manera puramente ideal, el reconocimiento automático de las resoluciones judiciales sería la solución perfecta en la cooperación judicial en materia penal: la autoridad judicial del Estado de ejecución se limitaría a comprobar la existencia de una orden judicial de detención, su vigencia y la competencia de la autoridad emisora para dictarla.

El órgano judicial requerido no se diferenciaría en su actuación de los órganos judiciales propios del país requirente con respecto a requisitorias judiciales internas.

Sin embargo, la disparidad entre los sistemas judiciales de la Unión hace inviable esta fórmula, haciendo que surja en su lugar la del reconocimiento mutuo, con distintos grados de aplicación según el número de extremos que deben ser objeto de control por la autoridad judicial de ejecución, y mayor o menor automatismo en el reconocimiento y ejecución de las decisiones judiciales extranjeras.

En el estado actual de los distintos ordenamientos procesales penales de la Unión, la inmensa mayoría doctrina se muestra poco favorable a un automatismo absoluto sin control alguno.

El reconocimiento mutuo se traduce en la inaplicación del principio de doble incriminación respecto de 32 categorías delictivas recogidas en la Decisión Marco de OEDE.

Este sistema de categorías supone una vuelta al sistema de lista de delitos propio de los tratados extradicionales del siglo XIX, pero en un sentido inverso: si un hecho encaja dentro de aquéllas y reúne un mínimo de pena según la legislación del órgano judicial requirente, la autoridad judicial requerida no podrá comprobar si los hechos son también delictivos en su país.

Tampoco podrá cuestionar la inclusión en las categorías realizada por el juez requirente, pues sería una vía fraudulenta para retomar el principio de doble incriminación en un ámbito exento.